La Ciudad reconoció a 50 «Escuelas que rompen barreras» por sus logros y su calidad educativa
El Ministerio de Educación de la Ciudad, en un evento encabezado por la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa, premió a 50 escuelas de nivel primario y secundario que logran resultados académicos por encima de lo esperado en relación con su contexto y características socioeconómicas, demostrando que la escuela puede hacer la diferencia en la mejora de los aprendizajes.
Del evento participaron la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, la directora ejecutiva de la UEICEE, Samanta Bonelli, y directivos y docentes de las escuelas reconocidas.
¿Qué son las «Escuelas que rompen barreras»?
Son aquellas instituciones educativas que logran resultados superiores a los que se podrían anticipar, tanto en Lengua como en Matemática, a partir de las características socioeconómicas de los estudiantes que asisten. Al superar las expectativas contextuales, estas escuelas demuestran que una gestión comprometida y de calidad tiene un impacto positivo en los aprendizajes.
Estudiar y reconocer estas instituciones es fundamental para identificar buenas prácticas replicables en otras comunidades educativas y retroalimentar a la política educativa.
Para identificar el nivel de eficacia sostenida, se analizaron los puntajes de las evaluaciones de aprendizaje FEPBA y TESBA y cuestionarios complementarios a estudiantes, docentes y directivos de ambos sectores de gestión implementados durante los años 2019, 2021, 2023 y 2025.
A partir de estos resultados, identificamos 23 escuelas de nivel primario y 27 de nivel secundario que son «Escuelas que rompen barreras».
Teniendo en cuenta el análisis, emergen cinco factores que marcan el rumbo:
El punto de partida es un liderazgo directivo sólido y participativo. En estas escuelas, los equipos de conducción suelen contar con mayor trayectoria en la institución y promueven una cultura de trabajo organizada, comprometida y con acuerdos claros.
A la par del liderazgo, el clima escolar se convierte en un motor central. En las aulas predomina el respeto, disminuyen los llamados de atención y el ruido en clase, generando un entorno propicio para el aprendizaje.
Asimismo, la tecnología y la evaluación se integran con sentido pedagógico. Los directivos se capacitan constantemente en herramientas digitales para la gestión, mientras que los docentes planifican codo a codo junto al Facilitador Pedagógico Digital. Los resultados de las evaluaciones de aprendizaje adquieren un rol central para la mejora escolar y las escuelas las viven como una oportunidad: abren espacios de diálogo con los alumnos antes de rendir concientizando sobre su importancia y utilizan los datos obtenidos como insumo directo para tomar decisiones de mejora.
Por último, existe una transformación en la cultura de la confianza. Los chicos de estas escuelas desarrollan una mayor seguridad en su propia capacidad para aprender, fortalecidos por docentes que entienden y transmiten que el error no es un fracaso, sino una parte fundamental del camino hacia el conocimiento.
Poner en valor estas experiencias ofrece al sistema educativo referencias concretas para seguir mejorando. Replicar estas dinámicas es el camino para demostrar que una enseñanza inclusiva, exigente y de calidad es posible en cada aula, inspirando a más escuelas a derribar sus propias barreras.






