Día Internacional de concientización sobre la pérdida y desperdicio de alimentos
En las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, esta temática puede abordarse desde la alimentación escolar y el trabajo conjunto de toda la comunidad educativa, promoviendo hábitos que permitan valorar los alimentos y evitar su descarte innecesario.
Conocer qué comen los estudiantes
Desde el Ministerio de Educación, los nutricionistas realizan evaluaciones de la aceptación de los menús que se ofrecen en las escuelas. Estas evaluaciones permiten obtener información sobre cómo son recibidas las distintas preparaciones.
Conocer estos resultados brinda información valiosa para acompañar la planificación de los menús, sin descuidar la calidad nutricional de las preparaciones.
De esta manera, conocer qué sucede en el plato también permite identificar oportunidades para reducir el desperdicio de alimentos.
Una tarea de toda la comunidad educativa
Reducir el desperdicio de los alimentos es un desafío que involucra a toda la comunidad educativa. Estudiantes, docentes, equipos de conducción y familias pueden contribuir a valorar los alimentos, cuidar los recursos y promover hábitos responsables.
A su vez, estos aprendizajes también pueden trasladarse a través de los estudiantes a los hogares, donde cada pequeña acción cotidiana puede generar un gran impacto.
Desde los servicios de alimentación, también se realiza una selección de alimentos y se implementan técnicas culinarias que permiten aprovechar al máximo las materias primas, disminuyendo el desperdicio durante su preparación.






