Una exposición explora el motivo del árbol inspirada en los jardines del Museo Larreta
Esta muestra de Martín Reyna (Buenos Aires, 1964), residente en París desde 1992, reunirá gran parte de su obra desde 1990 hasta la actualidad en un proyecto creativo que ocupará todas las salas temporarias del museo para explorar el motivo del árbol y el bosque en su entorno natural.
Las piezas —óleos y acrílicos sobre tela, técnica mixta y cerámicas—, realizadas en distintos tonos de verdes, pasando también por la monocromía, incluso hasta llegar en algunas ocasiones a la saturación del color, interactuarán con el entorno del jardín del Museo Larreta. Al mismo tiempo, el jardín estará presente en las salas temporarias con obras inspiradas en él, hechas especialmente para esta muestra.
La muestra, con curaduría de Santiago Bengolea, podrá visitarse hasta principios de marzo de 2027
La exposición contará además con una selección de dibujos y cuadernos de viajes realizados por Reyna en países y ciudades como Buenos Aires, City Bell, Irlanda, Uruguay, París, Normandía, Barcelona, Nueva York, Lisboa y en la Patagonia argentina, en la zona del paralelo 42, uno de sus retiros predilectos de inspiración.
“Todo árbol es una pintura y toda pintura es un árbol”, escribió alguna vez Martín Reyna. “Esa idea podría resumir una de las investigaciones más persistentes de su trayectoria artística. Desde comienzos de la década de 1980, el árbol ha sido una presencia constante en su obra, un motivo que le ha permitido reflexionar sobre la naturaleza, la representación y el propio acto de pintar. Reyna propondrá una exposición centrada en más de cuatro décadas de trabajo alrededor de su fascinación por los árboles. La muestra dará cuenta de cómo este se ha convertido en una herramienta de observación, de pensamiento plástico y de construcción poética”, sintetiza Bengolea, curador de la muestra.
Sobre el artista
Martín Reyna nació en Buenos Aires y se radicó en París a comienzos de la década de 1990. De niño, aprendió a dibujar árboles junto a su padre, quien trabajaba en el Museo Histórico Nacional y durante sus horas de almuerzo lo llevaba al Parque Lezama. Aquellos primeros esbozos marcarían su obra a lo largo del tiempo, convirtiendo al color, el agua y la naturaleza en los ejes centrales de su universo artístico.






